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Breve Biografía de Kierkegaard

Publicado en Breve Biografía de Kierkegaard

Søren Aabye Kierkegaard nació en Copenhague, Dinamarca, en Nytorv #2 (actualmente, Nytorv #27), el 5 de mayo de 1813. Fue el hijo más joven de Anne Sørensdatter Lund (1768-1834) y de Michael Pedersen Kierkegaard (1756-1838), acomodado comerciante y fiel practicante de la Iglesia Luterana.

Søren Aabye Kierkegaard fue el menor de siete hijos. Hermano de Søren Michael (1807-1819), Maren Kirstine (1798-1822), Petrea Severine (1801-1834), Nicoline Christine (1799-1832), Niels Andreas (1809-1833), Peter Christian (1815-1862). De todos ellos, el único que sobrevivió a Kierkegaard (1855) fue Peter Christian (1815-1862).

A lo largo de su infancia, Kierkegaard fue educado por su padre, quién tenía una fuerte convicción religiosa. Esto resulta relevante de cara al futuro del filósofo; a los siete años es inducido por su padre al conocimiento de la lógica de una manera particular, sometiendo las frases del infante a escrutinio lógico. Del mismo modo avivó su capacidad discursiva e imaginativa con relatos de viajes a otros países, tomados de textos, como Francia, Inglaterra e Italia, situando a Kierkegaard en el estudio de su casa y haciéndole descripciones geográficas, históricas, urbanísticas que permitieron que éste tuviera una facilidad asombrosa para hacer descripciones y recrear espacios de manera literaria. Además de la educación provista en casa, en esta época, Kierkegaard asistió a la Escuela de la Virtud Cívica donde destacó en latín e historia.

En 1830, Kierkegaard ingresa a la Universidad de Copenhague [Københavns Universitet], donde realizaría sus estudios y egresaría en 1841 con el grado de Magistro Artium con su tesis “Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates”.

Alrededor de la misma época, Kierkegaard llevaría a cuestas la muerte de su madre, de dos de sus hermanos y tres de sus hermanas. También se cuenta un viaje a Gilleleje[1] realizado quizás un año más tarde, en el cual se hacía presente una de las inquietudes más persistentes a lo largo de la vida de Kierkegaard. En una entrada de su diario, leemos:

“Lo que necesito es ver con claridad qué debo hacer y no qué debo conocer, a no ser en la medida en la que el conocimiento debe preceder cualquier acción. Lo que importa es encontrar una verdad que sea verdad para mi, encontrar esa idea por la cual querer vivir y morir[2].”

Durante estos años, el joven Kierkegaard llevaría una vida acomodada y socialmente activa. En 1834 publica un primer trabajo llamado “Una nueva defensa de la condición superior de la mujer” en el Correo volador de Copenhague [Københavns Flyvende Post].

En estos años, cerca de sus 25, se sumaron entre las experiencias de Kierkegaard: la salida de la casa paterna, una breve incursión en la docencia y ocho años de educación universitaria en los que cultivó una vida social muy activa, así como fuertes aficiones a la comida, la ropa fina, el tabaco y el teatro. Una muestra de ello fue su participación en la fundación de la sociedad de alumnos en la escuela de música.[3]

Un evento que también forma parte de las experiencias de Kierkegaard a sus 25 años es el que suele llamarse “El terremoto”[4]. En 1838, Michael Pedersen confesó a su hijo Søren que creía que su familia estaba maldita, por haber ofendido a Dios cuando niño y al haberse casado apenas muerta su primera esposa, con Anne Lund, madre de Kierkegaard, ya embarazada.[5] Ésta, según Michael Pedersen era la explicación a la pérdida de la mayoría de los miembros de la familia Kierkegaard entre 1830 y 1838.[6] Tiempo después de esta confesión, el padre de Kierkegaard murió haciendolo depositario de una preocupación por la fe y la religiosidad sin sosiego:

“Fue entonces que se produjo el gran terremoto, la terrible revolución que, repentinamente, me impuso un nuevo e infalible criterio de interpretación para la totalidad de los fenómenos. Sospeché entonces que la avanzada edad de mi padre no era una bendición divina, sino más bien una maldición, que los sobresalientes dones intelectuales de nuestra familia no tenían otro fin que el de hacer que nos desgarráramos mutuamente. Entonces sentí cómo crecía el silencio de la muerte alrededor de mí cuando en mi padre descubrí a un desdichado que nos sobreviviría a todos, una cruz funeraria sobre el sepulcro de todas sus esperanzas”[7].

Alrededor de la misma época, Kierkegaard conocería a Regina Olsen, quien sería su prometida por el lapso de un año (1840-1841). Durante este año, Kierkegaard presentaría un sermón para poder ordenarse como pastor. Sin embargo, en agosto de 1841, Kierkegaard abandona la idea de ser pastor y rompe su compromiso con Regina Olsen. Kierkegaard no volvería a comprometerse con otra mujer el resto de su vida.

En el mismo año, después de estos eventos, Kierkegaard realiza un viaje a Berlín para atender a las lecciones de Schelling con la inquietud de encontrar elementos filosóficos del idealismo y formarse como pensador.

De regreso de Berlín, Kierkegaard trae escrito el volumen O lo uno o lo otro, que consigue publicar en 1843, y que constituirá su primera obra escrita bajo una serie de pseudónimos con los cuales sostiene una relación dialéctica. En 1843 Kierkegaard publica igualmente Temor y temblor, bajo el pseudónimo de Johannes de Silentio, tres series de los Discursos edificantes bajo su propio nombre y La repetición bajo el pseudónimo de Constantin Constantius.

De 1843 a 1846 Kierkegaard continuará con esta serie de publicaciones paralelas hasta su publicación del Postscriptum No-científico y definitivo a las Migajas Filosóficas, firmado bajo el pseudónimo de Johannes Climacus.

Después de esta publicación, Kierkegaard decidirá no publicar más bajo pseudónimos y sólo lo hará bajo su propio nombre y de forma breve. Sin embargo, esta inquietud dura poco y se inaugura lo que se conoce como el periodo de su segunda autoría, la cual va de 1846-47 a 1855.

En 1850 Kierkegaard dialoga en repetidas oportunidades con el obispo Mynster acerca del ejercicio del cristianismo. Éste será el inicio de una relación polémica con los miembros de la Iglesia danesa que durará hasta el final de sus días y culminará con la publicación de unos artículos periodísticos que hoy se conocen como “El instante”, los cuales se publicaron en su totalidad cuando Kierkegaard aún vivía, a excepción del último.

Kierkegaard muere en 1855, dejando un legado cuya riqueza se encuentra mucho más allá de los hechos aquí presentados. No sólo se constituye como un hijo de su nación y de su tiempo, sino que sus inquietudes más fundamentales han podido traspasar lugar y tiempo para poder hacerse presente el día de hoy y cuestionarnos, a sus lectores contemporáneos, sobre temas como el de la individualidad, la ironía, la pasión, la fe, la decisión y muchos otros tópicos que se encontrarán a lo largo de su obra y diarios.

Escrito por Jennifer Hincapié Sánchez y Azucena Palavicini Sánchez.

México D. F., 21 de Mayo de 2014.

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[1] KIERKEGAARD Søren, Los primeros diarios, volumen I, trad por María Binetti. México: UIA 2011. p.30.

[2] Pap I A 75

[3] KIERKEGAARD Søren, Early Polemical Writings trad. por Howard V. Hong y Edna H. Hong. Princeton, New Jersey: Princeton University Press EPW p. xvi

[4] Pap II A 804-806

[5] Cfr. HANNAY Alastair, Kierkegaard a biography. Cambridge University Press: Cambridge 2001. p.31.

[6] Søren Michael falleció en 1819 y Maren Kirstine en 1822. Nicoline Christine murió en 1832, Niels Andreas en 1833, su madre Anne Lund en 1834 y el mismo año, su hermana Petrea Severine. En 1838 fallecería su padre Michael Pedersen.

[7] Pap II A 805 n.d., 1838. Cfr también. KIERKEGAARD Søren, Los primeros diarios, trad., por Federico Nassim Bravo Jordán. UIA: promanuscrito.

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